julio 23, 2026
Recomendamos

¿Puede el amor salvarnos? Olivia Rodrigo lo duda en su nuevo disco

You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love, el tercer álbum de Olivia Rodrigo (publicado el 12 de junio), ya desde su título plantea una aparente contradicción que encierra una de las revelaciones más duras de la adultez: “Pareces bastante triste para estar tan enamorada”. No sorprende que Rodrigo continúe explorando la melancolía: la conocimos a través de sus corazones rotos, convertida en la respuesta de la Generación Z a Taylor Swift, menos inclinada al abatimiento romántico y más a la rabia. La novedad es que, esta vez, el punto de partida no es la ruptura, sino el enamoramiento: un amor que, paradójicamente, entristece.

De qué trata You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love

Esta es una historia de amor. O mejor dicho: una historia que empieza como una historia de amor y termina como terminan muchas de ellas: preguntándonos cuándo empezamos a confundir la felicidad con otra cosa. Al escuchar el álbum de principio a fin una es testigo del ciclo completo de una relación: la euforia, la obsesión, la ternura, la duda, la desilusión. Todo ello con la sensación, desde la primera canción, de que el final está escrito de antemano. Rodrigo contó en el podcast musical del New York Times que Drop dead, la canción que abre el disco, es a todos los efectos la primera canción de amor de verdad que ha escrito jamás. Durante años creí que nadie, ni siquiera ella, quería escuchar canciones sobre amores felices. A la música, dice Olivia, le pide que la conmueva o que le dé una vía para expresar la rabia. El relato del amor feliz le parecía estéril. Quien la convenció de lo contrario fue Robert Smith: basta con escuchar Lovesong, de The Cure, para comprender que una canción de amor puede ser a la vez feliz y desesperada.

What’s Wrong With Me, el primer dueto de la carrera de la cantante, es quizás el momento más inquietante del álbum: cuando se comprende que la persona amada no es la solución al propio malestar, sino su causa (al menos en parte). En sus anteriores canciones, Rodrigo intentaba entender por qué se sentía infeliz a pesar de haber conseguido todo lo que nos enseñan a desear cuando somos adolescentes. Y entonces la pregunta ya no es «¿Por qué me siento mal?», sino: “¿Por qué pensaba que el amor me haría sentir bien?”.

Cuando somos jóvenes creemos que enamorarnos resolverá las cosas

Esta es la incógnita que recorre todo el álbum. Cuando somos jóvenes creemos que enamorarnos resolverá las cosas; al menos eso es lo que siempre han prometido las novelas, las películas y las canciones pop. Pero luego llega el momento en que descubrimos que el amor no soluciona nada; como mucho ilumina las grietas que ya estaban ahí. Uno de los personajes que inspiró el disco es Miranda Hobbes, de Sexo en Nueva York, a quien Rodrigo dedica específicamente Maggots for Brain, una canción que habla de la humillación contemporánea que supone pasarse todo el día pensando en alguien. Si otrora esa actitud se habría percibido como devoción romántica, hoy se ve más bien como un síntoma de dependencia afectiva.

Las últimas canciones del disco son las más difíciles de escuchar. Y eso que no narran el momento de la separación, sino del inmediatamente posterior, cuando comienzan las preguntas obsesivas y autodestructivas. ¿Por qué no me di cuenta antes? ¿Cuánto tiempo he perdido? ¿Por qué seguí con él? La última pista, Cigarette Smoke, compara un amor pasado con el olor a humo que queda impregnado en la ropa mucho después de que el cigarrillo se haya consumido: al principio lo sientes por todas partes y luego, con el paso del tiempo, dejas de notarlo.

Lo más interesante es que, por primera vez, Rodrigo parece menos interesada en su propia autobiografía que en lo universal. Si en sus anteriores discos había que conocer los detalles de su vida sentimental para entender las letras, ahora, en cambio, ha escrito canciones que funcionan incluso para quienes no saben nada de ella. Canciones pop que resisten el paso del tiempo, de las que acaban en el karaoke, las que gritan los borrachos a las dos de la mañana y que, precisamente por eso, perduran. Sobrevivirán tengamos el corazón roto o intacto, y esa es al sorpresa. Cuando le pidieron describiera You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love con una metáfora, Rodrigo respondió que para ella es un álbum que poner en el karaoke cuando te apetece llorar. Es una definición perfecta. Al karaoke se va cuando se está o muy feliz o muy desesperado, y en este disco ambos estados se alternan cada tres minutos. Porque, en contra de lo que creímos al leer esas novelas románticas, enamorarnos no nos llevará a ninguna parte ni resolverá nuestros problemas. Se puede estar enamorado y triste a la vez.

(Con información de agencias)

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *