Cada uno de los jóvenes que por estos días culminaron sus estudios en la Educación Superior ha formado parte, como refiriera hace poco el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, de las graduaciones del centenario de Fidel.
Y así también lo ratificaron quienes recibieron su título universitario en el acto de graduación central de la histórica y casi tricentenaria Universidad de La Habana. Decenas de jóvenes de distintas facultades recibieron las distinciones que reconocen su intachable accionar y contribución social y educativa, según reseñó Tribuna de La Habana.
No debieron ser pocos los obstáculos que enfrentaron ellos y sus compañeros para llegar hasta aquí: jornadas interminables de estudio, crisis energética, el regreso de algunos a sus provincias producto de la actual situación que enfrenta el país, y la tensión de mantener el promedio más alto mientras el entorno exigía respuestas inmediatas.
Su constancia e integralidad —esa capacidad de sobresalir no en una sola arista, sino en la docencia, la investigación, el arte, el deporte y el liderazgo comunitario— no es un mero acto de mérito individual; es, más bien, un llamado a la reflexión sobre el compromiso que poseen con el campus universitario.
Hasta el Aula Magna llegaron 1 590 estudiantes graduados de diferentes especialidades, para recibir su título como licenciados, ingenieros y diseñadores.
«En medio de circunstancias tan adversas para nuestra Patria, muchos tienen una pequeña cuota de apoyo, porque se trataba de sembrar la perseverancia de ustedes, la ayuda de sus familias, la constancia de sus profesores y la historia de una universidad que se alimenta de cada paso de sus estudiantes», aseveró la rectora de la Universidad de La Habana, Dr.C. Miriam Nicado García.
Les recordó cómo, a pesar de la situación que atraviesa el país —que obligó a enviar a los estudiantes a sus provincias—, la distancia los hizo más fuertes. «Culminaron su última etapa compartiendo documentos, estudiando a veces a oscuras, demostrando que la pasión por el conocimiento no entiende de adversidades. La Universidad no podía despedirlos sin un abrazo. Por eso no solo celebramos una graduación, celebramos un rencuentro», afirmó.
La Federación Estudiantil Universitaria de la Universidad de La Habana instituyó para la ocasión, por primera vez, la distinción Julio Antonio Mella, el máximo reconocimiento que se otorga a estudiantes de año terminal que hayan tenido una trayectoria destacada en su etapa universitaria. En esta primera edición, la distinción fue otorgada a un total de 22 estudiantes de distintas facultades e institutos de la Universidad de La Habana. Al acto asistió, además, el ministro de Educación Superior, Walter Baluja.
(Con información de agencias)






