El Centro de Neurociencias de Cuba alertó sobre los riesgos de la quema no controlada de desechos en zonas urbanas, práctica que libera sustancias tóxicas capaces de afectar el cerebro y otros órganos vitales.
La institución explicó que al incinerar plásticos, baterías y equipos electrónicos se generan metales pesados y dioxinas, compuestos que atraviesan la barrera hematoencefálica y actúan como venenos neurológicos. La exposición prolongada puede dañar la memoria, alterar el desarrollo cognitivo en la infancia y favorecer enfermedades neurodegenerativas.
Además, la combustión incompleta de residuos produce contaminantes persistentes que permanecen durante años en el ambiente y en el organismo humano. Investigaciones científicas han demostrado que las dioxinas afectan también el sistema hormonal, dañan pulmones y corazón, y contaminan suelo y agua.
El Centro subrayó que incendiar basureros no constituye una solución, sino que convierte esos espacios en focos de veneno para la población. Recordó que los fuegos abiertos, al quemar materiales como PVC, generan decenas de compuestos nocivos que pueden permanecer en el cuerpo humano durante una década o más.
Finalmente, la entidad exhortó a evitar esta práctica y recalcó que proteger el entorno equivale a cuidar la salud mental y física de la comunidad.
(Con información de agencias)






